
A tus pies Exaltación, sí, siempre a tus pies, esos benditos pies que recorrieron el largo camino lleno de sufrimiento para dejarnos tu legado. A tus pies, ahí justamente, este año, otro año más, me he sentido el hombre más feliz del mundo. Gracias por darme salud para ir cargando bajo las trabajaderas, gracias por estar al lado de mis Hermanos Costaleros, gracias por dejarnos demostrar a Jerez lo mucho que te queremos.
Este año sí, así terminaba Juande, nuestro hermano Mayor, la Estación de Penitencia, así daba el último golpe al llamador, a la penúltima chicotá del Viernes Santo, la última la daremos contigo en el cielo. Este año si que pudimos disfrutar entregándote a Jerez, poca gente sabe lo que se siente llevándote sobre los hombros, ver la cara de satisfacción de toda la cuadrilla, escuchar a anónimos devotos dar ánimos tras el respiradero, que cosa más grande, y todo gracias a Ti.
“¡Qué nos gusta la fiesta granujas!”, decía un hermano entrando en Carrera Oficial. Sentimiento de alegría, de fiesta, si, de estar orgullosos de darte ese paseo tan grande, como solo Tú te mereces, de ver como tu gente se arrodilla a tu paso, de quedarse con la boca abierta al verte, de la ilusión de los chiquillos y no tan chiquillos por vestir la túnica o colocarse la molía para acompañarte en tu camino.
Un regalo de verdad, eso es lo que cada año nos das al dejarnos estar bajo tus pies, bajo las trabajaderas. Así me lo tomo, al recordar el primer año que quise estar ahí debajo, conformándome con sólo un par de chicotás y me diste el gran premio de estar todo el tiempo a tu lado, y al lado de mis hermanos compañeros, gente grande de verdad que seguro sabes bien lo mucho que te queremos. Pero nosotros no seríamos nadie sin los Capataces, nuestros ojos en tu caminar, gente grande y a los que también hay que darles las gracias por llevarnos por el buen camino. A ellos y a todo su equipo, a Lolo e Isaac, al que le tendrías que haber hecho un poco más grande (de cuerpo) porque tiene el corazón que no le cabe. Gracias de verdad, y enhorabuena por vuestro trabajo.
A eso de las tres de la mañana, justo cuando el Paso de Palio estaba cerca de su casa, mirando fijamente a Tu Madre, pensé por un momento que ya el sueño se había hecho realidad y que ya podía dormir tranquilo esperando el año que viene, pero nada más lejos de la realidad. Una Hermana Nazarena con lágrimas en los ojos, me hizo volver al sentido común, y querer aprovechar cada minuto, cada segundo a tu lado. Gracias también a esa Nazarena, y a todos los Nazarenos que dieron un ejemplo de amor hacia ti.
No me olvido de Ti, Concepción, no me puedo olvidar de mi Virgen Coronada por todos sus hijos. ¿Cómo puedo dejar en el olvido a quien tiene entre sus brazos a la mujer que hizo que me enamorara de Ti? Acuérdate cuando pequeño subía a la azotea y al verte pasar, tiraba de la mano de mi abuela escaleras abajo para poder verte de nuevo. Cuida de ella, que sé que la tienes a tu “laito”, que ella fue la que me hizo soñar con algún día, estar acompañándote en cada Viernes Santo y en cualquier día del año, cuando voy a contarte mis cosas y busco en Tí la solución.
Virgen Coronada, dame muchos años más siendo el hombre más feliz del mundo cada Viernes Santo, danos salud para llevarte sobre los hombros, para darte las gracias año tras año por haberse cumplido el sueño.
Ya gracias a Tí, ya no soy un Hermano en hora menos…… pero ya nos queda un día menos… para el Viernes Santo del 2009.